Chaitén y sus riesgos I

La “Corrida de Aroca”

Vivir en Chaitén significa -necesariamente- aprender a vivir en riesgo… conocer las amenazas y trabajar para prevenirlas y minimizarlas.

Aislamiento, dispersión geográfica, naturaleza extrema y -sobre todo- fenómenos naturales hidrometereológicos y geodinámicos como temporales, inundaciones, desbordes de ríos, erupciones volcánicas, deslizamientos, etc., marcan la historia de nuestra comuna.

El alud de caleta Buill (2002) con 7 muertos y 5 desaparecidos; la erupción del vn. Chaitén y posterior desborde del Río Blanco (2008); el alud de La Villa (2017) con 21 muertos y 1 desaparecido; y el reciente alud del sector de las termas de Río Amarillo (2020) con 1 muerto son los ejemplos más trágicos.

Dos vecinos de Río Amarillo, los hermanos Benedicto y Gamalier Soto, recuerdan el que -tal vez- fue el primero de la historia más reciente de nuestra comuna.

“En el km. 28 del sector Río Amarillo, frente al predio Las Barrancas de los Soto Jelves, vivía la familia de don Amador Cerón y doña Anita Burgos.

En la noche del 15 de agosto de 1959, aproximadamente a las 22:30 hrs., se escuchó un gran estruendo.

Una importante porción del cerro se vino abajo, llevándose la casa y a sus moradores: al matrimonio, a cuatro de sus hijos (José, Helena y dos pequeños mellizos) y a “Chaía”, un buen amigo que por esas horas los visitaba.

Los vecinos acudieron prestos a ayudarlos y, pese a la oscuridad y a lo inestable y peligroso del terreno, los buscaron afanosamente durante casi toda la noche. Sólo después de varios días, en compañía de carabineros de Chaitén, pudieron encontrar algunos restos.

En el lugar, aún es posible ver las cruces que los atribulados vecinos pusieron en nombre de esta malograda familia.

(LAST)