Chaitenia: teoría geológica en torno al origen de la Patagonia

Hasta hace pocas décadas atrás, los chaiteninos no eran plenamente conscientes del lugar que habitaban, tal vez porque el proceso de ocupación del territorio estaba muy fresco (1921) y los afanes que consumían su tiempo eran –obviamente- los de una comunidad que recién comenzaba a organizarse.

Las características físicas del entorno servían, entonces, solo para decidir dónde construir la casa y criar el ganado, por dónde fijar los deslindes y hacer el camino. Lo único que siempre tuvieron claro, fue que vivían en medio de una naturaleza increíblemente salvaje y hermosa, con singularísimas estructuras  como el Islote Nihuel,  los vns. Corcovado y Michimahuida,  el Cerro Sombrero, el Morro Vilcún, etc. que, además,  usaban como referencias para sus largos viajes por tierra o por mar.

Pero, en el curso de unos pocos años, todo cambió. En los 90, comenzaron los alarmantes rumores de la eventual llegada de empresas mineras para extraer riquezas que no sabían que estaban ahí, en sus montañas (oro, plata y cobre);  luego vino la sorpresa por el hallazgo de trilobites en Buill; y, últimamente, el horror y la sensación de fragilidad generados por el mortal alud de caleta Buill (2002), la erupción del vn. Chaitén (2008);  las fatales remociones de tierra  en Villa Sta. Lucía (2017) y en el sector de las Termas del Amarillo (2020).

Entonces, las preguntas sobre las particularidades geológicas de nuestro entorno comenzaron espontáneamente a formularse. ¿Cómo podemos conocer y entender este territorio? ¿Qué procesos explican la maravilla de sus formaciones?  ¿Cuáles son sus principales amenazas o riesgos? 

Se sucedieron iniciativas como la Feria de los Volcanes (Sernageomin) y el Diseño de Rutas Geoturísticas (Patagonia Verde), que intentaron responder de manera sistemática a éstas y otras interrogantes.

Hacia fines del 2016, una noticia capturó otra vez con fuerza la atención de todos. Diarios de circulación nacional, plataformas digitales y boletines académicos informaron que un equipo internacional de connotados geólogos liderados por el Dr. Francisco Hervé e integrado por los doctores Robert Pankhurst (Reino Unido), Mark   Fanning (Australia), Carlos Rapela (Argentina) y los chilenos Mauricio Calderón y Francisco Fuentes, había dado cuenta de un impresionante hallazgo.

Una roca, encontrada años atrás en el Lago Blanco, comuna de Chaitén, daba una datación mucho más antigua a las que -hasta entonces- se establecían para esta parte del territorio. Eso, ciertamente, despertó la atención de los geólogos y los movilizó a investigar.

Es así como gracias a un proyecto de 4 años financiado por FONDECYT (2013-2017), titulado Extension and tectonic significance of Devonian plutonism and metamorphism in the north Patagonian Andes, este grupo de científicos pudo teorizar sobre la existencia de CHAITENIA, una “cadena de islas volcánicas oceánicas que en el período Devónico colisionaron con el supercontinente Gondwana, y que estarían entregando -según el Dr. Francisco Hervé- nueva información sobre cómo se habría constituido el continente sudamericano”.

De ahí su relevancia, y la explicación de por qué los chaiteninos están interesados en conocer y entender esta teoría.

Placa explicativa de Chaitenia, ubicada en la Plaza de Chaitén

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