Edificios patrimoniales I: El Rancho Grande

En la línea patrimonial nuestro deber es también rescatar y proteger todos aquellos espacios significativos para nuestra comunidad.

Un espacio de gran importancia en la historia para Chaitén es el ALMACÉN EL RANCHO GRANDE.

Comienza a ser construido en 1938 por maestros carpinteros de la familia Navarro. Su construcción, madera y tejuelas, conserva aún algo de su próspero pasado y en su interior aún están sus grandes mesones y otros objetos que hicieron –hasta el 2017- posible su funcionamiento.

Su primer dueño (de 1938 a 1945) fue don JUAN ALTUNA, proveedor de electricidad en Coyhaique en la década del 30 y comerciante propietario de CASA ALTUNA (Puerto Aysén) y de un hotel (Coyhaique). Es él quien entusiasma a don MANUEL MORENO para que -a partir del 01 de abril del 38- se haga cargo del almacén que estaba terminando de ser construido.

El segundo dueño (de 1945 a 1977) fue don BERNARDO BARRIENTOS, quien llega a Chaitén a principios de la década del 40. Tuvo como dependiente, además de su familia, a don TEÓFILO PÉREZ.

El tercer y último dueño fue (de 1977 a la fecha) don PLÁCIDO OVANDO MÉNDEZ, quien atendía junto a sus dependientes, don MANUEL ALVARADO y don EDULIO CHACÓN.

En resumen, si consideramos que Chaitén comienza a ser poblado a partir del año 1921, podremos entender, entonces, la relevancia que El Rancho ha tenido para su desarrollo , toda vez que –desde fines de 1938- fue el principal proveedor de abarrotes de la zona, surtiéndonos de víveres, ropa, calzado, bebidas, licores y artículos de ferretería.

La vida de todos los chaiteninos (y también de gente de Futa y Palena) estuvo marcada por este almacén que, además de contar con el primer teléfono público, era un lugar de referencia y encuentro, y su corredor, el mejor espacio para protegerse del mal tiempo.



El Día del Patrimonio del año 2018, celebramos los 80 años de El Rancho. La poetisa popular de Villa Vanguardia, Sra. Isabel Urrutia, le dedicó los siguientes versos: 

EL RANCHO

Con este nombre –“El Rancho”-
primer negocio en Chaitén,
era el primer almacén,
dueño, Bernardo Barrientos.
Llegado de allá del centro
de una región del país,
acá vino a echar raíz,
era un hombre muy atento.

Al pasar algunos años
ha decidido venderlo.
Don Plácido Ovando fue a verlo,
muy pronto hicieron negocio.
Con sus hijos como socios
así yo lo conocí.
Yo compraba todo aquí
eran nuestros años mozos.

Si uno no tenía dinero
en una libreta anotaba
el pedido que uno daba
esto se hacía mensual.
El otro mes a pagar,
nunca puso inconveniente,
muy humano y buena gente
Dios le haya dado un lugar.

Muchos años frecuentamos
era un negocio surtido
Gentes de todos lados han venido
y se fue pronto hacia arriba
cosechando sin medida
el fruto de su trabajo,
a veces altos y bajos
con ganancias compartidas.

La señora Ingri, Pachito y Milín
corrían atendiendo aquí a la gente
ellos muy amablemente;
también Manuel Alvarado,
con Chacón todo arreglado
para iniciar el regreso,
ellos contando los pesos
cuando el día ha declinado.

Pero no todo fue dicha.
El cambio con el volcán
los negocios que aquí están
sufren pérdidas valiosas.
La catástrofe destroza
todo cuanto pilló a mano.
No hubo aquí un ser humano
que no perdiera sus cosas.

Lo que no se llevó el Blanco
lo echó a perder la humedad,
la ceniza y la maldad
que nunca falta en la vida.
Se llevaron sin medida
lo que tenía la gente,
salieron tan de repente
nadie lo imaginaría.

Aprovechando el dolor
y lo que todos sufrieron,
todos los que aquí perdieron
pero Dios todo lo ve
No se lamenten después
si la suerte no es tan buena…
¡Quien funda casa en la arena,
va atornillando al revés!

Con esto que sucedió
pierde la salud don Pacho.
Él era un hombre fortacho,
siempre fue trabajador,
muy honesto este señor.
Él de este mundo ha partido
yo muy bien lo he conocido…
y su señora, un amor.

Las siguientes ilustraciones, con textos explicativos acerca de la arquitectura de El Rancho, son colaboración de la arquitecta Fernanda Elías.

(LAST)