Fiesta de San José en Chumeldén (19 y 20 de marzo)

Teniendo como centro la hermosa y antiquísima Iglesia de Chumeldén, todos los 19 y 20 de marzo de cada año, los habitantes del sector costa de la comuna de Chaitén se reúnen a dar testimonio de su fe y a compartir con sus vecinos.

Todo comienza el día 18, cuando el grupo de los 5 cabildantes (en orden de lista, Supremo, Gobernador, 1er. Alcalde, 2º Alcalde y Abanderado) junto a sus colaboradores, se juntan en la iglesia para adornarla por dentro y por fuera con guirnaldas de avellanos.

El 19, desde temprano, gentes de Chaíngo, Loyola, Casa de Pesca, El Refugio, Faro Tengo, Isla Llahuén y Pumalín se congregan en Chuemldén, a celebrar a San José, el Patriarca de la Iglesia, modelo de silencio, sencillez, humildad y vida virtuosa.

Pasado el mediodía se celebra la primera misa y en la tarde se realiza el “Rodeo”, es decir, el ensayo de la procesión que se llevará a cabo el día siguiente.

El día 20, aproximadamente a las 13:00 hrs., se realiza la misa, encabezada por el sacerdote. Una vez concluida todos los vecinos del sector, se reúnen en la explanada que hay entre la iglesia y la casa ermita para dar inicio a la procesión.

Mientras tanto, en la cocina de la sede vecinal se preparan los almuerzos: cazuelas y asados con las 28 gallinas y los 15 corderos que debe aportar el Supremo junto a sus cabildantes.

Con absoluto respeto a las formas, la procesión va encabezada por las banderas chilenas, luego los músicos, el Supremo con la cruz, el estandarte llevado por el 1er y 2º Alcalde y el “Entrante” seguidos por los demás cabildantes, el arco de flores con las princesas, las imágenes sagradas de la Iglesia, el rezador que entona los gozos de San José y, finalmente, el resto de los fieles, en un número que promedia entre 100 y 150 personas.

Terminada la procesión, los 3 primeros de la lista de cabildantes, bailan pies de cueca. En ese momento se reparten roscas y chica a los asistentes.

El cabildante saliente (Supremo) lee en voz alta cómo quedó integrada la lista de cabildantes para el próximo año.

Se dirigen a la sede comunitaria y allí se sirve el almuerzo acompañado de vino y bebidas. En una mesa se sienta el cura y los cabildantes, en otra los músicos y en las demás el resto de los vecinos.

Terminado el almuerzo, el Supremo agradece y despide a los presentes y los músicos tocan algunos temas alegres para que la gente baile.

Ya se termina la fiesta. Ya la gente vuelve a sus localidades con la felicidad de haber compartido un tradicional rito comunitario.

(LAST; Fotografías: Yanina Ruiz)