Héctor Mayorga Contreras

Carpintero de ribera, mueblista, tallador, navegante

Héctor -o “Pillín” como lo conoce todo el pueblo- nació en Chaitén el 23 de abril de 1979.

Su primera infancia la vivió junto a sus padres -Tito Mayorga y Rita Contreras- y hermanos – Álvaro, Daniela y Ángela- en el sector Puerto Yelcho (o Piedra La Mona).

Allí -y desde muy pequeño- le ayudaba a su padre y a su abuelo, Juan Bautista Mayorga, a construir embarcaciones.

Pronto debieron venirse a Chaitén a estudiar.

Acá, más que los contenidos de la educación formal, le interesó seguir explorando y descubriendo otras posibilidades de la madera.

Se asoma a la mueblería cuando conoce a don Fernando Huenupán. En su taller, a los 16 años, aprende el manejo de nuevas herramientas y máquinas y también técnicas para crear y reparar objetos funcionales o decorativos, en un trabajo prolijo, cuidadoso y perfeccionista.

También se acerca al oficio del tallador de manera intuitiva, autodidacta. Observa, pregunta, estudia y experimenta… y va encontrando un nuevo lenguaje para canalizar su creatividad. Con el paso del tiempo, del tallado de pequeñas figuras ha ido derivando a la escultura en madera.

Usando -fundamentalmente- alerce, ciprés, cedro, ciruelillo y mañío, de su mano van naciendo algunos muebles (mesas, estantes, tinas, etc.), figuras humanas (personajes mitológicos, gauchos, mascarones de proa, etc.), animales (delfines, caballos, aves, pumas, etc.), embarcaciones (botes, canoas, kayak, etc.)

En torno a su trabajo, dice:

“Para mí la plata, aunque necesaria, no es lo primordial. Si quisiera ganar y ganar, me dedicaría a full a hacer trabajos fáciles, de salida rápida, que dejan buen margen de ganancia, pero que son muy aburridos.

Lo mejor es disfrutar con lo que uno hace… sentirse vivo, estimulado por algo nuevo y desafiante.

Por ejemplo: reproducir embarcaciones tradicionales chilotas no me entusiasma mayormente. Entiendo que hay un valor en el rescate de esos saberes, pero yo, más bien, intento responder a otras preguntas:

¿Cómo hago para que una embarcación mejore su navegación? ¿cómo puedo hacerla más rápida, más cómoda?

Ahí está, por ejemplo, mi Shinobi, que es un híbrido, pues tiene elementos de la cultura local (la vela tradicional, el uso de chumaceras, etc.) y de la cultura marítima de los vikingos (la entrada de copa, por ejemplo, que hace que sea más estable para la navegación a vela). Le agregué, además, un mascarón de proa bien especial, que no pertenece a ninguna de esas dos tradiciones.

(Foto: Héctor Mayorga)

Si tengo, entonces, que combinar distintas técnicas, lo hago sin complejos”.

“Soy libre, simplemente” -dice sonriendo.

Contacto: 972896168