José Alfonso Ignao Paillacar

Es el actual heredero de la hermosa tradición de tallar réplicas de embarcaciones que iniciara hace muchos años atrás su abuelo, el gran Abrancito Paillacar, el primer artesano de Chaitén.

Recuerda riendo el momento en que Abrancito lo invitó a aprender el oficio.

“Tenía como 15 años y un día de lluvia, seguramente aburrido, me puse a correr por todos lados montado en una escoba. Después de un rato, me llamó y me dijo:

– Mira: pesca un palo y, en vez de andar hueviando, aprende algo útil. -y me marcó una goleta.

Es lo primero que hice. Me la compraron altiro… y eso me encantó. Dejé de estudiar y me dediqué a aprender todos los secretos del tallado junto a mi abuelo, mi tío Aladino Paillacar y mi primo Lázaro Tureuna.

Y lo único que me queda de él es esto: su cepillo carpintero”

Hoy, es el único que hace estas bellas y tradicionales artesanías: “Esmeraldas”, el “Quellón” (barco que venía a Chaitén en las décadas 60 y 70), chalupas, lanchas chilotas con velas de género o de madera, goletas, pesqueros, patrulleras, veleros de pared, etc.

La maderas que ocupa son ciruelillo, ciprés y alerce.

Su taller está ubicado en la salida norte de Chaitén, a pocos metros del futuro puerto.

Celular de contacto: 979717441

(LAST)