Parroquia Nuestra Señora de Lourdes

En los primeros 20 años la población que vivía a orillas del río Yelcho prácticamente no recibía servicio religioso. Recién en 1946, nuestro vecino Fray Conrado Oyarzún, luego de ser ordenado sacerdote, realiza la primera misa en Chaitén Viejo.

También el jesuita, Padre Raúl de Baeremaecker, profesor del Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt, recorría esporádicamente estos lugares llegando con su tarea evangelizadora hasta Futaleufú, Palena y territorios de más al sur.

Pero no es sino hasta 1951 cuando la iglesia católica se instala definitivamente en Chaitén.

¿Cómo ocurrió esto? Para entender este proceso, es necesario retroceder un poco.

Hacia fines de 1937, y por demanda de los propios pobladores que querían tener un servicio religioso más intenso y permanente, llegó a Aysén la congregación italiana Siervos de María. Los servitas, además de tener más recursos y más personal que los grupos misioneros que los precedieron, tenían la capacidad incluso de abrir colegios.

Se crea, entonces, el año 40, la Prefectura Apostólica de Aysén, cuyo Prefecto fue el Padre Antonio Michelato.

Los límites de dicha unidad administrativa eran muy extensos: iban desde el estuario Reñihué por el norte, hasta el límite con el Vicariato Apostólico de Magallanes por el sur… casi 500 kms. de extensión en sentido lineal. Por lo tanto, esta Prefectura tenía bajo su jurisdicción el territorio de Chiloé Continental, lo que hoy es la provincia de Palena.

 Los meses de invierno evangelizaban en lugares más cercanos a sus parroquias y escuelas y en verano, en cambio, se iban a misionar al interior. Era en esos meses cuando llegaban a Chaitén, Futaleufú, Palena y a localidades más pequeñas como Chumeldén, Chana y Santa Bárbara, entre otras.

Viendo lo desasistidos que estaban los fieles en este territorio, el Prefecto Antonio Michelato, en un documento firmado el 8 de septiembre de 1951, ordena erigir en Chaitén la cuasi-parroquia NUESTRA SEÑORA DE LOURDES, designando como primer párroco al Padre Juan María Todesco Bianchini.

El padreTodesco, natural de Torino (Italia), cumplía en ese tiempo funciones de Vicario Cooperador de la Parroquia de Quellón. Allí se desempeñó desde el 8 de marzo de 1948 al 23 de noviembre de 1951.

(En la foto, de izquierda a derecha, es el quinto)

Avisado de su nueva destinación, Todesco se preocupa de construir en la esquina de Avda. Independencia con Almte. Riveros, una casa habitación con capilla anexa y una escuela parroquial, que se conoció luego con el nombre de Escuela Particular Nº 2 “Arturo Prat”.

Sólo cuando estas construcciones concluyen, solicita su traslado a Chaitén.

No llega solo. Lo secunda en primera instancia el Padre Anastacio Bertossi y luego los padres Herminio Manea, Marcelo Frasson, Venancio Milani, Roberto Zenón e Ildebrando Pellanda.

(En la foto, de izquierda a derecha, el 2º es H. Manea; el 7º, A. Bertossi; y el 8º, V. Milani)

El padre Juan Todesco, que era un hombre muy afable y sencillo, dedicó sus mejores esfuerzos a consolidar la misión servita en Chaitén. Además de su tarea pastoral que lo hacía viajar ocasionalmente a Chana, Chumeldén, Loyola, etc., cumplió también una importante labor en el ámbito educacional, pues ejerció como director de la Escuela Nº 2 por varios años.

Pero su salud se comenzó a resentir. Consciente de esto, buscó  desligarse de la dirección de la escuela y para ello gestionó la llegada de las Murialdinas Misioneras de San José, quienes se caracterizan por desarrollar su trabajo evangelizador preferentemente en colegios.

Para que estas monjas se sintieran más cómodas e independientes, el padre Todesco comienza, hacia fines del 50, a construir la nueva casa parroquial y una nueva iglesia en la otra esquina de la plaza, en Avda. Libertad. 

Pero su deterioro físico se acentúa y en el año 61 parte a Aysén junto a Milani y Pellanda.

A partir del 25 de marzo de 1962, queda como párroco de la parroquia el Padre Gabriel Cola Zordán. Está solo, sin otros sacerdotes , y asesorando técnicamente a las monjitas en su tarea educativa.

Pasan los años y el 8 de mayo de 1968 ocurre una tragedia: un incendio consume totalmente la casa parroquial, curiosamente el mismo día en que el Padre Juan Todesco fallece en Italia.

A medianoche, un colchón que se secaba detrás de la estufa, se prende y el fuego se expande rápidamente. El padre Cola, un matrimonio amigo y sus hijos, escapan milagrosamente de las llamas.

Los pocos voluntarios del cuerpo de bomberos de Chaitén y los vecinos que solidariamente ayudan a controlar el fuego, cuentan con muy pocos recursos… apenas 30 baldes con lo que sacan el agua desde la cuneta que está frente a la iglesia. Cuando ven que la casa arde por los cuatro costados, se esmeran en salvar la iglesia…. y lo logran, no sin sufrir algunos accidentes.

(En la foto de septiembre del 64, sacada por don Carlos Inostroza, vemos, de izquierda a derecha, a don Carlos García,
don Teo Navarro, don Alfredo Hernández, don Luis García y don José D. Agüero.

Superado este episodio, el Padre Cola quien comienza con los primeros trabajos para la instalación de la Gruta a la Virgen de Lourdes, la que fue inaugurada el 08 de diciembre de 1969.

El sacerdote sigue la misma suerte que su antecesor: enferma y debe partir.

Asume, entonces, a partir del 26 de diciembre de 1969, el Padre Mario Zanella Molín.

El 30 de diciembre de 1970, esta parroquia pasó a depender del Obispado de San Carlos de Ancud, con el fin de ajustar el hecho de que toda esta zona pasaba a ser Departamento de Palena.

El Padre Zanella es quien, en enero del 71, comienza los trabajos de demolición de la iglesia que impulsó Todesco, ya que evidenciaba importantes fallas estructurales.

Don Jacinto Ríos Oporto, reconocido maestro carpintero chaitenino, será quien construya el nuevo edificio.

(Foto de don Adier Villarroel, década del 70)

Los Siervos de María, luego de este cambio de jurisdicción, se retiran de Chaitén, volviendo a la provincia de Aysén. En virtud de acuerdos de traspaso, quedan los últimos 2 sacerdotes de esa congregación: los Padres Mario Zanella y Jaime Soardi.

De ahí en adelante, los sacerdotes que sirven la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, provienen de la Diócesis de Ancud.

(LAST)

Fuentes:
Historia de Quellón, de Juan Bahamonde Cantín (Editorial Okeldan, 2012);
La Evangelización de Aysén: Actores, características y dificultades. Vicariato Apostólico de Aysén 1955-2015, 60 años de misión, de Enrique Martínez Saavedra;
Chaitén, tiempos pretéritos, de Luis Riffo M. (Editorial LOM, 1992)

Testimonios de:
Don Carlos Inostroza, voluntario del Primer Cuerpo de Bomberos de Chaitén
Don Adier Villarroel Soto, comerciante; y
Don Teobaldo Millaquén, artesano.