Patrimonios humanos: tributos póstumos

ABRAHAM PAILLACAR IGNAO.
Artesano y carpintero (28 de febrero de 1908  – 07 de noviembre de 1983)

Natural de Puerto Octay, llegó muy joven a vivir a Chaitén, ocupando un sitio en la salida norte de Chaitén muy cerca de la playa.
Su afición a tallar la madera lo lleva a construir hermosas piezas en ciruelillo y alerce, siempre ligadas a la cultura marinera: botes, lanchas, chalupas chilotas y, por supuesto, la Esmeralda. 
Tuvo 9 hijos: 8 mujeres y 1 hombre (Aladino)  a quien enseñó el arte de tallar replicas de embarcaciones. José, su sobrino, también heredó esta oficio y es el único de la familia que acá en Chaitén sigue con esta tradición.
Fue también carpintero de ribera y participó en  la construcción de casas, como la ECA y en la casa de don Manuel Moreno.

LEONIDAS PEZO ESPINOZA.
Guitarrero y recitador (Futaleufú, 28 de enero de 1939 – Chaitén, 12 de mayo del 2019)

Siendo muy niño -6 años- se vino  junto a sus padres y 5 hermanos, al sector de Los Turbios. Allí supo del rigor de vivir en el campo, pero a los 15 años llegó a sus manos una guitarra y, a partir de ahí, no paró nunca más y todo se hizo mucho más llevadero. 
En su casa de Río Amarillo nos dijo: “Yo aprendí por oído a tocar la guitarra. Nadie me enseñó. Y, como me gustaba recitar, memoricé casi todo Martín Fierro y lo incluía entre canción y canción.  Formé un grupo con Tomás y Johnny Melinao y nos invitaban a todas las fiestas que se armaban. Tocábamos tonadas, zambas, polcas y rancheras. No cobrábamos ni un peso y lo hacíamos por pura amistad.”

ARISTEO NAVARRO TORRALBO.
Maestro carpintero (29 de junio de 1927 –  18 de agosto de 1998)

Don Teo era de Maullín y llegó a Chaitén en enero de 1935, acompañando a don Sandalio Bórquez que tenía campos por acá. 
Dos años después se viene su padre, Eudocio, y su familia, incluyendo abuelo y tíos, todos experimentados carpinteros.
Pronto los Navarro comienzan a aprovechar la madera de los bosques de tepa, canelo y ciprés cercanos a La Gruta. Allí mismo talan, aserran en borriquete, cepillan y machimbran las piezas con las que construirán importantes casas del pueblo: Almacén El Rancho; parte de lo que hoy es el Juzgado; y varias otras que ya, lamentablemente, han desaparecido, como, por ejemplo, el retén de Carabineros.

AGUSTÍN DÍAZ SOTOMAYOR.
Pescador y navegante (Quellón, 28 de julio de 1933 – Chaitén, 05 junio de 2019)

Cuando tenía 7 años su familia se viene al sector de Auchemó. Su padre de dedicaba a la labrar madera y a la pesca. Con él aprendió también la carpintería de ribera y durante su vida construyó más de 100 embarcaciones. Cuando cumplió 17 años, buscó su independencia y comenzó a recorrer el sur y a trabajar duro: Melinka, Puerto Aguirre (donde aprendió a bucear) y muchos otros lugares.
Cuando ya tuvo más recursos pudo tener su propia chalupa con una capacidad de carga de 20 toneladas con la que se dedicó a la pesca y a llevar ciprés a Chiloé.

“Fui completamente feliz en el mar, fui dueño de mi voluntad, hice todo lo que quise”, nos dijo sonriendo Don Auchín.

ALFONSO TOLG AROS.
Balsero de Río Huequi

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