Primeras Escuelas I

Chaitén Viejo

La década del 20 en Chaitén Viejo tuvo -casi como actividad excluyente- el duro trabajo físico: de sol a sol levantan sus casas, limpian sus campos y crían animales. También hacen madera, pescan, mariscan y ahuman, siembran papa, trigo… que, cada cierto tiempo, llevan a Chiloé para venderlos y así poder conseguir todas aquellas otras mercaderías necesarias para poder sobrevivir.

Y en ese afán estaban todos los miembros de la familia: adultos, jóvenes y niños.

Pero pronto se dan cuenta que sus hijos están creciendo sin la posibilidad de descubrir y desarrollar plenamente sus capacidades y talentos. Intuyen -tal vez- que un pueblo sólo tiene futuro si es capaz de levantar una escuela.

Se hace urgente, entonces, buscar a alguien que pueda asumir este desafío.

Así es como llega, el año 1938, la Srta. Cecilia Barrientos. Hacía clases para -aproximadamente- 20 alumnos. Se pagaban $ 5 por hijo. Las clases se hacían en una rancha muy precaria de propiedad de don Marciano Pérez… con techo de canutillo y piso de tierra. Cada familia ayudó en la construcción de las bancas y mesas.

Doña Adela Oyarzún Ampuero (QEPD) en el siguiente video, hace recuerdos de esa primera experiencia.

La maestra sólo duró un año, pues casó con don Arturo García.

Los padres, entonces, buscan otras posibilidades. Saben que la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria está plenamente vigente y que sus hijos tienen, pues, el derecho a ser educados.

Gracias, entonces, a la gestión de los propios padres ante autoridades educacionales de Achao, es como se da inicio a la educación formal en Chaitén.

Es la profesora normalista Julia Leticia Barías Briceño quien se hace cargo de la “Escuela Mixta Nº 69 del departamento de Quinchao, provincia de Chiloé, ubicada en Chaitén Viejo, comuna de Achao”, entre los años 1940 a 1943.

La ESCUELA nº 69  de Chaitén Viejo– funcionaba en una pieza que cedía don Félix Oyarzún y luego -año 1943- en una pieza de propiedad de don Evaristo Segundo Almarza.

Los primeros 33 alumnos son:

  1. Domingo Pérez M.
  2. Carmela Pérez M.
  3. Rubén Cárdenas C.
  4. René Cárdenas C.
  5. Manuel Cárdenas C.
  6. Norfa Baeza C.
  7. Isabel Oyarzún A.
  8. Adela Oyarzún A.
  9. Antonia Oyarzún A.
  10. Pedro Oyarzún A.
  11. Ema Muñoz P.
  12. Isabel Muñoz P.
  13. Guacolda Muñoz P.
  14. Elvio Vivar Vera
  15. Graciela Vivar Vera
  16. Gabriel Ibáñez G.
  17. Nélida Ibáñez G.
  18. Audito Chacano
  19. Audelino Chacano
  20. Guillermo Arias G.
  21. Florentina Arias G.
  22. José María Ampuero
  23. Virginia Ampuero
  24. Zoilo Ampuero
  25. Manuel Ampuero
  26. Hilda Ovando A.
  27. Carlos Ovando A.
  28. Daniel Tenorio A.
  29. Manuel Tenorio A.
  30. Longin Vargas
  31. Manuel Villegas
  32. José Villegas
  33. Guillermina Villegas

Al poco tiempo, doña Julia perdió en la Isla Penta a su hijo Benito de 10 años, tragedia que provocó su salida del sector.

Aproximadamente, en 1944 se trasladó la Escuela 69 a Chaitén,  donde –desde 1941- funcionaba la Esc. 67 a cargo de doña Rosa Vidal Cárdenas y comparten el mismo espacio (Avda. Internacional entre El Rancho y la costanera…. en lo que fue –posteriormente- la ferretería de Armando Casas).

Los vecinos de Chaitén Viejo debieron, entonces, enviar a sus hijos a Chaitén o, derechamente, a Achao donde estaban sus familiares.

Y así pasaron 17años, hasta que en 1961 llega desde Ancud, el profesor normalista, don Adier Villarroel Soto. Él -que, en realidad, había postulado a la Escuela de Raúl Marín Balmaceda- es nombrado por el Ministerio de Educación para venir a hacerse cargo de la Escuela Ambulante de Chaitén Viejo.


Apenas llegó -y luego de tomar pensión en la casa de los Oyarzún Ampuero- se dio cuenta de la precariedad en la que debía asumir su tarea. Como el Estado sólo cubría su sueldo mensual ( Eº 100) y todo lo demás debía organizarlo él, se reunió con la comunidad y se dieron a la tarea de construir rápidamente mesas , sillas y el pizarrón. La escuela funcionó en una pieza de la casa de don Gumercindo Ampuero (donde hoy está la sede vecinal).


También reparó en las serias dificultades que debían afrontar día a día los niños para llegar a clases. No sólo porque la mayoría debía caminar -con buen o mal tiempo- descalzos por entre piedras, troncos y barro, sino porque los que vivían al otro lado del Yelcho -los Ibáñez, los Chacano, los Vivar- debían, además, enfrentar los peligros de remar las peligrosas aguas del Yelcho.


Redactó -por tanto- varios oficios a la Departamental de Educación en Chaitén, hasta que sus alumnos pudieron ser trasladados al Internado de Chaitén, mejorando así significativamente sus condiciones.


En 1967 se traslada a trabajar a Chaitén y se cierra así la historia de la primera escuela de Chaitén: la Escuela de Chaitén Viejo.

(LAST. Fuentes: Entrevistas a doña Adela Oyarzún, a don Zoilo Ampuero y a don Adier Villarroel; Chaitén Tiempos Pretéritos, de Luis Riffo; Fotonovela Histórica “Viaje al Paraíso”; Primer Registro Escolar Escuela Pública de Chaitén Viejo)